El final es el posicionamiento del narrador ante la manera “normal” y “lógica” de encontrar la felicidad. ¿Cómo no puede llegar a ser feliz y cumplir todos sus sueños Kino si ha encontrado la perla más valiosa del mundo?
viernes, 9 de diciembre de 2011
La Perla: Atmósfera y símbolo.
El final es el posicionamiento del narrador ante la manera “normal” y “lógica” de encontrar la felicidad. ¿Cómo no puede llegar a ser feliz y cumplir todos sus sueños Kino si ha encontrado la perla más valiosa del mundo?
martes, 8 de noviembre de 2011
Ex-tre-meses
martes, 18 de octubre de 2011

martes, 5 de julio de 2011
Los cinco soles de España
Para disfrutar en estos días de aire acondicionado, salidas fugaces a las diez de la noche y chapuzones infrecuentes en cualquier piscina cercana para paliar, momentáneamente, la angustia del calor, estoy leyendo un libro que me recomendó una amiga, y no conocía: Los cinco soles de México. Memoria de un milenio, de Carlos Fuentes. Es un libro de cuentos acerca de la historia mexicana. Fantástico. La sencillez y claridad con que Fuentes afronta la identidad, la conquista, la revolución y, sobre todo, el origen de México da, voy a ser claro, bastante miedo; es ese miedo que sorprende y sobrecoge, excitándote, ante alguna manifestación inesperada de la naturaleza. Pero no quiero hablar del libro porque ya ha sido valorado por muchos otros. Las preguntas, opiniones y razonamientos de Fuentes me hicieron mirar a mi alrededor y sonreír ante lo tremendamente irónica que son a veces las cosas, o la historia, o la realidad, o la vida, o solo tal vez lo lúdico de mi imaginación.
En el primer fragmento del libro, Fuentes, se pregunta: ¿Cuándo empezó México? Y desde ahí se lanza a explicar el origen, que no el comienzo, de México.
Y yo me pregunto: ¿Cuál es el origen de España?
Claro está, no tengo la respuesta, tampoco busco contestarla en éste texto, ni tengo la clarividencia de Fuentes. Escribo esto porque en el prefacio hay varios momentos que inconscientemente los he relacionado con la actualidad, sin pretenderlo, simple conexión involuntaria, y por eso estoy escribiendo.
El primero es el momento histórico de la conquista. El día de Pascua de 1519 Hernán Cortés desembarca en la costa de Veracruz al frente de 508 hombres, 16 caballos y 11 navíos. El día exacto que había sido pronosticado el regreso del Dios Quetzalcóatl para comprobar cómo habían tratado los aztecas la tierra. Y ahí, en la coincidencia, en las supersticiones, en el miedo a los Dioses, en la sordera de las voces de su pueblo, en la ceguera de las injusticias contra su pueblo, Moctezuma se rindió, decidió no pelear contra los minotauros, contra el fuego y las cruces de metal afiladas. Moctezuma solo miraba al cielo esperando que los Dioses le hablasen, le dieran la respuesta, el rumbo que debía seguir. Pero no lo hicieron y Moctezuma murió. En su lugar, Cuauhtémoc fue erigido nuevo y último tlatoani de México. Aunque la batalla estaba casi perdida Cuauhtémoc lideró la sublevación mexicana contra los invasores, intentó organizar un imperio sumido en el caos, distribuir y conseguir alimentos y agua potable para su gente, e intentar unir, de nuevo, pero esta vez desde el diálogo y las concesiones, a los pueblos del imperio, armándose para el regreso de los españoles. El último Tlatoani intentó liberar a su pueblo.
En un cuento del libro, Fuentes le da voz a Cuauhtémoc cuando es apresado y presentado ante Cortés, amarrado y solitario, le dice a Cortés: «He hecho en defensa de mi pueblo y vasallos todo lo que estaba obligado a hacer por pundonor y también por pasión, fuerza y convicción. Y pues vengo por fuerza y preso ante tu persona y poder, toma luego este puñal que traes en la cintura y mátame luego con él» Y de repente sentí… una gran admiración por la escena que me mostraba Fuentes y yo maximizaba y coloreaba: Un emperador derrotado, volcaba en la tierra cada gota de sudor y sabiduría y pasión y sangre por su pueblo, ante un hombre ambicioso, cruel e inteligente…y entonces, olvidando el libro y la historia de México, regresando a mi habitación, pensé, identifiqué, que aún nos gobiernan Moctezumas supersticiosos, dictatoriales, que solo miran al cielo (¿Quiénes son los verdaderos dioses de nuestro presente?) que solo escuchan a Malinchas, poseedoras únicas del poder de la palabra, del engaño, del interés… y pensé en todas las mentiras, en los discursos estériles y supersticiosos de los políticos, sordos y ciegos a lo que ocurre a su alrededor, evitando enfrentarse al conflicto de expulsar a los invasores. No quiero Moctezumas que reinen la palabra y utilicen a las naciones. Quiero a Cuauhtémoc/as que tengan la pasión, la fuerza, la convicción y la sabiduría de sacrificarse y dirigir el destino de su nación. Yo conozco alguno que necesitaríamos fuese político; no estoy seguro, perdonar si me equivoco, pero creo que fue Sócrates quién dijo que: deben dirigir aquellos que tengan la sabiduría y sean elegidos sin ellos desearlo.
El otro instante donde desconecté es cuando Fuentes trata la revolución Mexicana de 1910; para ello utiliza una cita de María Zambrano que dice: «Una revolución es como una anunciación. Es tan importante por lo que logra como por lo que promete». Y fui consciente, en un breve instante, como me ha ocurrido varias veces mientras he leído éste gran libro, que estoy viviendo un momento histórico, una fecha: 15M, o tal vez un año: 2011, o un período: 2011-2…. que será tratado por historiadores, sociólogos o quizás por el Fuentes del siglo XXIII para escribir un magnífico prefacio y un cuento del libro Memorias sobre los tres milenios; pero ¿de qué identidad hablará?
Vivo un momento histórico, miles de personas, en distintitos países, de diferentes y muy alejadas culturas, niveles educacionales, profesionales, idiomáticos e ideológicos dicen que están cansados, hastiados, indignados. ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué se está prometiendo, qué se sueña prometiendo?
Fuentes utiliza otra cita de María Zambrano para bifurcar el momento de la conquista no solo como la masacre y el fin de una época que fue, sino también como el comienzo de otra cosa: el mestizaje, el barroco indígena, las primeras grandes ciudades, universidades, la multiculturalidad, Sor Juana Inés de
El imperio azteca terminó en su quinto sol. Tal vez, solo tal vez, nosotros en nuestro quinto sol, nuestro quinto presidente democrático, acabe una época y empiece otra de mestizaje y esplendoroso barroco indígena y universidades.
Lástima que Zapatero no sea Cuauhtémoc.
Y qué decir de Rajoy.
sábado, 25 de junio de 2011
Ágora digital nº 24 estará en red a partir del 1 de julio
En 72 páginas encontraréis:
Firmas ya veteranas en la publicación: José Luis Martínez Valero, Fulgencio Martínez, Antonio Soto, José Belmonte Serrano, Pascual García, Jesús Cánovas, Dionisia García y Francisco Javier Illán Vivas.
La revista abrirá con un dossier sobre Bécquer: "Bécquer en sus escenarios en el 175 aniversario de su nacimiento", de José Luis Martínez Valero.
La portada será Ramón Palmeral, titulada Miliciana.
sábado, 30 de abril de 2011
Adiós Ernesto
Dios
Hay muchos pensadores que sostienen la ineptitud de
La ciencia es totalmente ajena a esta cuestión y la prueba está en que de ellase ha pretendido sacar argumentos en favor y en contra de la existencia de Dios:Kepler y Newton se extasiaban ante el orden universal que, según ellos,implicaba la existencia de Alguien que lo hubiese establecido; Maupertuissuponía que el principio de mínima acción de la dinámica era la mejor prueba deuna Sabiduría Divina; Jeans piensa que este universo ha sido construido por unDios Matemático, con conocimiento del cálculo tensorial y la teoría de losgrupos. Por el otro lado, hay espíritus dispuestos a creer que el desarrollo de laciencia prueba la inexistencia de Dios; no veo, sin embargo, cómo el descubrimiento de leyes en el terreno de la biología y de la psicología puede resultar reconfortante para los que piensan así; si no he entendido mal, las experiencias de Pavlov demuestran que buena parte del mundo psíquico revelaya una obediencia a leyes estrictas; pero ¿no es la existencia de leyes ineluctables lo que lleva a otros a creer en la existencia de Dios?
En realidad, un censo de opiniones mostraría que buena parte de los sabios creen en un Principio Ordenador. Por mi parte, me parece que la ciencia estricta nada puede probar en este problema. En la medida en que sus hombres pronuncian estas ansiosas afirmaciones no pertenecen a la ciencia: pertenecen ala Teología o a
En todas las épocas de la historia, los enemigos más encarnizados del Dogmase han reclutado entre los partidarios de un Dogma Diferente, quemándose, ahorcándose o crucificándose mutuamente. El auténtico espíritu libre está abierto a todas las posibilidades, incluyendo los dogmas y las supersticiones. Este espíritu debería ser la esencia del pensamiento científico y filosófico; ylógicamente lo es, pero es raro que psicológicamente o históricamente lo alcance a ser: los hombres de ciencia y los filósofos son hombres de carne y hueso y no están desposeídos de los vicios de los demás mortales; tienen mayor dominio dela inteligencia y más espíritu crítico; pero es una diferencia de grado, no de esencia.
Y así nos encontramos con un hecho curioso: los siglos XVIII y XIX desencadenaron una especie particularmente peligrosa de dogmatismo: el científico. Es cierto que en nuestro siglo, algunos de los más grandes epistemólogos han recomendado la cautela y la modestia; pero el hombre de lacalle, impresionado por el desarrollo de la técnica, no ve esos titubeos teóricos yha adquirido la más singular de las supersticiones: la de la ciencia; que es comodecir que ha adquirido la superstición de que no debe ser supersticioso.
Era un acontecimiento previsible: la ciencia se ha hecho recientemente poderosa y abstracta, es decir, misteriosa: para el ciudadano se ha convertido enuna especie de magia, que respeta tanto más cuanto menos la comprende. Este nuevo esoterismo tiene por dignidades el Miedo y el Poder, y estas dos fuerzas engendran siempre las supersticiones.
En la ciencia hay un elemento eterno y otro mortal: el primero es el método,que consiste en observación cuidadosa y razonamiento impecable; la partemortal es, en cambio, el conocimiento mismo. La teoría de Tolomeo fuesuperada por la de Copérnico, esta por la de Einstein y la de Einstein ha de sersuperada por otra más compleja. El desarrollo del pensamiento se hace amenudo a través de estas negaciones dialécticas. Esta mortalidad delconocimiento es lo que hace tan cautelosos a los hombres de ciencia, que nuncason dogmáticos cuando son auténticos. En líneas generales, puede decirse que practican tanto menos el dogmatismo de la ciencia cuanto más a fondo hanllegado a ella; tiene mayor fanatismo científico el médico, cuya ciencia está probablemente en el estado en que se hallaba la física en la época de Aristóteles,que el matemático, cuya ciencia, por ser la más simple de todas, es la más avanzada.
Si hay algo seguro en nuestros conocimientos es la verdad de que todos los conocimientos actuales son parcial o totalmente equivocados. Dentro de cienaños parecerán monstruosas las operaciones cometidas por los médicos del sigloXX en los ulcerosos. En general, les parecerá bastante cómico el afán de las curaciones locales, tendencia del hombre ingenuo a dividir la realidad. Laexperiencia realizada hasta el presente ha mostrado que viejas teorías queconstituían Dogma apenas han resultado ser Equivocaciones. Este hecho melancólico debería hacer meditar a los médicos y en general a los científicosque dogmatizan. A menos que piensen, valerosamente, que ese proceso de transmutación de Dogma en Equivocación ya terminó y que ahora todo lo quedicen es inmutable. No veo, sin embargo, por qué ha de poder establecerse un límite entre el Dogma y
A veces la fama se debe a una frase histórica. De todas las cosas apócrifas, las más enérgicamente apócrifas son, quizá, las frases históricas. Dada la naturaleza de la historia humana, casi siempre han sido pronunciadas durante una batalla, o en la cámara de torturas, o al morir en la guillotina. En tales momentos, nadie que no sea un incurable literato pronuncia frases que puedan hacerse célebres por su estilo literario; y las frases históricas son, precisamente,frases pulidas y trabajadas. No hay duda de que las inventa laboriosamente la posteridad —como muchas cosas históricas.
Poderío del Lenguaje
La riqueza del lenguaje puede ser medida por el número de las palabras, perono su poderío. Hay escritores que se arreglan con un vocabulario restringido,que sacan matices y partido del que tienen por la maestría en la colocación.Como en el ajedrez, una palabra no vale por sí sola sino por su posición relativa,por la estructura total de que forma parte. Sólo un escritor mediocre puede desdeñar ciertas palabras, como un mal jugador de ajedrez desdeña un peón: nosabe que a veces sostiene una posición.
Poesía Pura
Algunos opinan que en la poesía pura no deben intervenir elementos didácticos; otros han prohibido los elementos filosóficos, políticos, raciales,científicos; otros, los valores musicales, como el ritmo y la rima. Sería buenoescribir un poema purificado según todas estas recomendaciones: no quedaría nada.
Se cree que el problema de la poesía pura es un gran problema porque es interminable, olvidando que también eran interminables las disputas medievalessobre cuántos granos de trigo forman un montón. En realidad, los logísticos modernos dirían que tanto uno como otro son seudoproblemas de definición:dada una definición se termina la disputa, que simplemente se debe a que cadauno habla de algo diferente.
En general, todos los conceptos en que entra la palabra pura, son sospechosos de escolasticismo: poesía pura, raza pura, música pura. Propongo lasiguiente definición: poesía pura es toda poesía exenta de impureza. Puede parecer irritante, pero hay que reconocer que es irrebatible.
domingo, 10 de abril de 2011
Diálogo I
− ¿Me permites pasar?
− Sí, claro.
− Gracias.
− Pero no te pongas delante que quiero ver a los poetas.
− Vale, pero lo interesante no es verlos, sino escucharlos, ¿no?
− ¿Qué? No te entiendo.
− Nada, nada.
− ¿Eres poeta?
− No, escribo, pero no soy poeta.
− No te conozco.
− Yo a ti tampoco.
− ¿No? Soy Ricardo Elcalbo el último ganador del premio Burbuja Poética.
− Muy importante debe ser, pero no te conozco.
− Toma, mi tarjeta, ahí aparece mi email y dirección de facebook, puedes mandarme algo tuyo para que lo lea y saber si es bueno.
− Muchas gracias, pero sé que no es bueno lo que hago. Pynchon aún está vivo.
− ¿Quién?
− Un escritor Chino de principios de siglo.
− No lo conozco.
− Yo tampoco, pero ganó el premio William Faulkner y otras cosillas.
− No sé cuál es ese premio.
− Esto parece una misa en vez de un recital de poesía.
− ¿No has ido a muchos, verdad? Es de lo mejor que se está haciendo.
− A mí todo eso de los dogmas y la política me da un no se qué que…
− Así nunca serás poeta.
− Me llamo Gustavo, he olvidado presentarme.
− Bueno, me tengo que ir, he visto a Carlos Mepica, ¿lo conoces? Editó la antología 20 poetacos euroindonesios y un murciano. La próxima vez a lo mejor me selecciona. Me han dejado acompañarlos y podré cenar con ellos, todo pagado, todo a lo grande, así podré conocer a mucha gente, ¿Quién sabe? Me llevan a casa en taxi y todo. ¿Quién dijo que hay crisis?
− Muy bien. Encantado. Qué disfrutes del recital. Ten cuidado no te atragantes con tanta poesía.
